Escocismo de Bolivia

febrero 26, 2016

LA CAVERNA Y EL MANANTIAL

1.- INTRODUCCION:º

Entre las leyendas que presenta la masonería como un arte inspirador de enseñanza, está la del noveno grado del Escocismo, el Maestro Elegido de los nueve, que recrea el ciclo de castigo instruido por el Rey Salomón, contra los asesinos del Maestro Hiram. En este contexto son varios elementos que intervienen, de entre los cuales dos están ligados de forma natural, La Caverna y El Manantial, cuya interpretación será desarrollada a fines de la masonería y sus propósitos simbólicos, sin embargo se introducirán elementos  filosóficos y de análisis, que inciten la mente crítica que todo masón debe cultivar.

El presente trabajo interpreta  esencialmente  el catecismo del Noveno grado, como elemento guía de los conceptos y mensajes que se proponen para este grado.

2.- DESARROLLO:

Si la leyenda en su enseñanza invoca un justo castigo, no es menos expresable la muerte que acontece y otorga  contento a quien no la ha solicitado, sin embargo entre estos dos extremos, el matiz de la naturaleza nos invita a interpretar la significación de dos elementos componentes de la leyenda del grado, la caverna y el manantial, pero no es posible tratarlos  como elementos independientes en la intensidad de la leyenda, sino que son parte como escenario de un  conjunto de acontecimientos llamados La Leyenda del Grado Noveno.

La caverna, que recibe a Johaben y el manantial que calma su sed, son el final del camino anhelado y el escenario  del castigo que en forma de venganza sucede. He aquí la debilidad del carácter humano, o la falta de control de Johaben o la turbulencia de un instante de exaltación que suscitan un hecho que corresponde a la justicia, el castigo como ejemplo social, que es obligación del Magistrado, en esta ocasión encarnado en la figura del Rey.

Si la caverna representa la prisión del espíritu y la inteligencia, dadas estaban las condiciones para privar a Johaben de todo razonamiento, por lo que no seria culpable de sus actos al estar desprovisto de razón, en tal sentido la gracia absolutoria del Rey, tildada de misericordia, estaría acorde a la condición del estado espiritual de Johaben en la caverna.

En la caverna subyacen las debilidades humanas, las sombras del temor, el espíritu exaltado del vengador, la culpa tormentosa del asesino y la involución del Ser que desencadena en hechos no previstos, la muerte como venganza y el puñal como verdad, nada mas alejado de la ley.

El manantial de la leyenda, representa el descanso y la pureza de la naturaleza dadora de vida, representa el tiempo transcurrido en el que el hombre madura y se libera de la ignorancia y el obscurantismo, de la impostura y las supercherías, es decir se limpia de los vicios, para emerger desinteresado y patriótico para bien de la sociedad, ¡pro patria et populo!.

La recreación de la leyenda en la naturaleza de una caverna, expresada como prisión del espíritu y la inteligencia, no es cosa nueva al imaginario masónico, su visión mas profunda esta expresada en el libro séptimo de la República de Platón, en el que plantea un mito de fuerza sobrecogedora que representa la naturaleza humana en relación a la ignorancia, el mito de la caverna.

Platón, simboliza en este mito, al hombre que no ha llegado mas que a un conocimiento sensible, un conocimiento de las sombras que ocultan la verdad, por lo que es llamado a meditar, a filosofar para obtener la sabiduría mas elevada, la idea del bien, a través de la cual educar al pueblo en busca de la felicidad, aun a costa del riesgo que esto comporta, ¡pro patria et populo!

El hombre desde el principio de los tiempos ha actuado en defensa propia, de su familia, de su comunidad o credo, para esto en la evolución de las sociedades, ya en las primeras ciudades estado, en el imperio Sumerio, cuna de la civilización, los gobernantes se preocuparon de un aspecto fundamental de la conducta del hombre que afecta a la sociedad, la VENGANZA, cuyo mas alto agravio es el asesinato y decidieron que esto debía ser regulado para la sociedad. En el año 2050 a.c. se creo uno de los primeros Código de leyes, el Código de Ur-Nanmu, el cual consideraba la reparación económica de los daños, excepto entre otros agravios, el  del asesinato.

Sin embargo el propósito humano  en busca de justicia,  fue evolucionando y en el 1760 a.c. se crea en Babilonia el Código de Hammurabi que aparte de contemplar la doctrina del anterior Código Sumerio, incluye la ley del Talión, “Todo lo que hicieres te será hecho”, doctrina recogida por las sagradas escrituras como el ojo por ojo y diente por diente, aún así el asesinato no era materia de negociación, sino que estaba imputado y reclamado por la justicia establecida. La estela de piedra en la que se grabaron las 282 sentencias que contiene este antiguo código del rey  Hammurabi, se encuentra actualmente en el museo de El Louvre, como fiel testigo de la imposición de la ley ante la impostura del hombre, sus excesos y debilidades.

En el devenir histórico del pensamiento, la búsqueda de justicia, da paso al  derecho en busca de impartir justicia, y es la grandeza de la inspiración romana en los legados griegos y en la necesidad del vasto imperio que gobierna distintos pueblos culturalmente diversos, que concentran el corpus legal mas grande  que rige hasta nuestros días atreves  del Código Napoleónico, llamado hoy en día Derecho Romano.

Infiérase entonces cuanto ha evolucionado el pensamiento del hombre respecto de la justicia, como se la imparte y si en realidad el derecho es justicia, pero duda no cave, de que la venganza por la propia mano ha sido vetada desde tiempos remotos. Ya los jueces fueron creados después del éxodo por los hebreos para impartir justicia, consolidados los territorios de Israel y Judá, se establecen los Reyes, Saúl, David, Salomón,….. cuya principal misión era la justicia, y sin embargo de producir muchas muertes, por diferencias políticas, religiosas y tribales, establecen la  conducta universal, de que solo la ley impone la muerte y que en algunas ocasiones  estaba justificada si el beneficio era común al pueblo, sin embargo en todo este transito la venganza que conlleva a la muerte no estaba permitida en el orden individual.

 En el orden general del pensamiento, el castigo terreno emerge de la ley establecida y el castigo divino proviene de Dios.

En otro orden de consideraciones y al margen de las occidentales, el Hinduismo como filosofía de vida, va mas allá y explica el mal al que conlleva esta acción. No se trata, dice, de un castigo divino, si no de un sufrimiento que mediante las leyes cósmicas acaba volviéndose en contra del asesino, por lo que el delito no prescribiría, en esta filosofía no hay excepciones para castigar, cada uno debe conocer las reglas del juego para conocerse a sí mismo y de ese modo crecer espiritualmente o condenarse por la eternidad.

Por tanto el acontecimiento de desobediencia y venganza sucedido en la caverna de la acción, no se limpia con la pureza cristalina y reparadora del manantial, sino que invita a la reflexión tardía del mensaje final, en el que la venganza no esta permitida, si así fuera, por que premiar al infractor elevándolo a una categoría que no corresponde en el orden universal.

3.- CONCLUSIONES:

La leyenda se sitúa casi mil años antes de nuestra era, debemos interpretarla emulando la vivencia en esa época o debemos comprenderla con nuestro actual pensamiento educado para nuestro tiempo, que cambiaria en tales extremos, la noción de castigo?, la noción de justicia? o la significación de venganza y muerte?, ninguna cambiaria, ninguna seria diferente entre este segmento de tiempo de tres mil años.

La caverna y el manantial, dos elementos de la naturaleza de conocimiento sensible, que matizan el escenario de la desobediencia y la venganza como describe el catecismo de este grado, evocan la participación de la naturaleza en todo actuar del hombre.

El catecismo del noveno grado, tal como esta, debiera ser replanteado en su retórica simbólica como idea de que la venganza esta presente en el actuar de un maestro y de que el puñal sea elemento de verdad, el catecismo debería considerar una retorica mas expresiva y velada en lo simbólico,  que una descripción directa de un hecho punible, y mas aun si el grado fue creado para recompensar la fidelidad y el celo, estos no son justificativos para la venganza como sucede. Aunque al final del catecismo se prohíbe la venganza, pero en su contenido central se la justifica como elemento de justicia y contentamiento. Interprétese la estructura del catecismo del grado  y  no sea la simple opinión garantía de certeza.

Cochabamba, 26 de Febrero del 2016.

Oscar A. M. C.

M:. MASON, IX GRADO

BIBLIOGRAFIA:

-Catecismo del Noveno Grado.

-Diccionario Enciclopédico de la Masonería, Lorenzo Frau y Rosendo Arús,

Ed. Kier S.A., 1962.

IXº, Portada
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