Escocismo de Bolivia

octubre 25, 2016

LA SABIDURÍA Y LA RIQUEZA DEL GRADO XIV

INTRODUCCIÓN.- Esta plancha ha sido confiada a mi criterio personal, para labrarla en base a todas las sensaciones y emociones nacidas desde mi alma el momento de haber llegado al grado catorce del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El objetivo es poder optar a ser llevado a nuevos caminos de perfeccionamiento en mi vida masónica. Espero labrarla de la forma más adecuada, correcta, completa y precisa que mis recursos me lo permitan.

El XIV° ha traído para mí una muy valiosa y muy grande cantidad y variedad de riqueza y sabiduría, -que ha sido completamente explicada y aclarada en cada uno de los pasos que he dado para llegar a convertirme en un Gran Elegido, Perfecto y Sublime Masón-, desde el momento de ingresar una vez más al Templo.

Es otro más de los pasos que he logrado dar en toda la carrera de perfeccionamiento espiritual, a la que he intentado acceder hace ya tantos años, y en la que solo he logrado vislumbrar el pórtico de entrada a aquellos amplios y majestuosos espacios en los que la luz reside.

El ingreso a este bello grado ha sido tan ritualistico como a los anteriores grados, lleno de simbología y de alegorías tan bien establecidas. Resultan siendo una dramatización de lo que en realidad sucedió hace muchísimos años, en los albores de la historia de la humanidad. Sin embargo hay algo único y diferente en la entrada a XIV°, y es el compromiso que he asumido para con mis hermanos.

Dejo la introducción aquí, para desarrollar el trazado y al final reencontrarme con mis conclusiones.

LA SABIDURÍA Y LA RIQUEZA DEL GRADO.-

Al iniciar la ceremonia, una vez más me es reiterado el concepto de la necesidad de total independencia de la conciencia como factor indispensable para lograr que los seres tengan el libre accionar de sus almas, de sus espíritus y de sus organismos físicos. Renovando el concepto de libertad de mente, de culto, de creencia y de aceptación de la particular y única forma de ser y de pensar de cada uno de nosotros como entes individuales y auténticos.

Cada uno de nosotros tiene un don con el que hemos nacido, somos seres libres. Es deber de todos nosotros, mantener ese don y tratar de ayudar a otros menos afortunados a obtenerlo. La libertad es la independencia del alma, del espíritu y del cuerpo, es la capacidad de tomar decisiones propias y de acuerdo a un libre albedrío. El masón fortifica la libertad a través del estudio, del aprendizaje y de la puesta en marcha de todos nuestros conocimientos. Debemos ayudar a otorgar la libertad a todo aquel que esté oprimido.

El concepto de libertad es muy amplio. Me puedo referir específicamente a la libertad de pensamiento, con todos los frutos que están determinados por ello, y son precisamente aquellos que derivan en un progreso de la humanidad. Pienso luego existo, quien piensa no solo existe, trasciende. La mera existencia es una sobrevivencia, a veces en condiciones básicas, a veces en condiciones extremas. El Maestro ayudara a sus semejantes a lograr volar por encima de la mera capacidad de sobrevivir, ayudará a lograr elevarse por la nubes y llegar a las moradas de la eternidad, a través del trabajo, del esfuerzo y del sacrificio. Se llega a la libertad con el recuerdo, seremos inmortales en cuanto logremos que nuestros seres amados nos recuerden y nuestro trabajo físico y espiritual trascienda. El amor con el que hemos forjado los lazos que no unen a nuestros hermanos, se torna en un sentimiento irrompible.

Debemos ayudar a otorgar la libertad a las personas. Constituye uno de los más grandes crímenes, privar de la libertad a otro ser. Y no solamente la libertad del cuerpo, sino el intento de privar de libertad de alma y de pensamiento. Intentar esclavizar la conciencia es imperdonable. El ser esclavizado no solamente será automático, irracional, carente de iniciativa y de valores. Al perder la capacidad de razonar, la voluntad creadora y la búsqueda de objetivos, se torna en un ente que sigue órdenes y las cumple, sin discriminar lo bueno de lo malo. Es al final un ser potencialmente peligroso para sí mismo y para con quienes lo han sometido, porque puede volverse contra su esclavizador, siguiendo los comandos de comportamiento, o buscando la liberación de su cuerpo y de su mente.

Me hago una serie de cuestionamientos en relación a los bienes espirituales que he podido adquirir. Si me considero leal, si soy íntegro y sincero, si soy honrado y pacífico. Todas estas son virtudes y cualidades con las que el alma de un verdadero masón debería estar adornada, y cual grandes y prolíficas enredaderas, las virtudes deberían ir creciendo hasta llegar a transformar todo mi paisaje emocional e interno, -de haber sido tal ven un páramo espiritual, en un vergel de emociones sanas-. Estas virtudes podrían lograr hacer del masón un ser perfeccionado, -hasta donde se pueda perfeccionar-, con dulzura de trato, sinceridad de expresión, honestidad en su accionar y honradez en el comportamiento. Si las poseo, tendré efusividad de demostrar a mis hermanos la estima y el cariño que tengo para darles, sin escatimar nada para con nadie, es más, puedo ofrecerles, porque mi jardín ya está colmado de fruto.

Me hacen recuerdo de todo lo cumplido, en relación con los compromisos que habría adquirido en anteriores vidas,-profanas y masónicas-, pero sobre todo me indagan sobre lo incumplido. En realidad es un recordatorio de los compromisos que tengo para con mis hermanos, -masones y profanos-. Soy humano, por consiguiente soy falible, tengo todo tipo de defectos y de impurezas. Ese aspecto no constituye ningún problema, porque estoy hecho de materia, y la materia falla, se deteriora, hasta puede corromperse y dejar de existir. El verdadero y realmente importante asunto que debo tomar a consideración, es el error cometido, es decir que si he fallado, es un deber autentico, es imprescindible y totalmente necesario, primero reconocer la falla, y segundo, enmendarla inmediatamente.

Afirmo que puedo fallar, es más, en algunas circunstancias de la vida es absolutamente necesario practicar, experimentar y también fallar, porque de los errores uno aprende. Pero si he fallado, debo reconocer la falla o error, intentar corregir el error, aprender del error y, por último mejorar mi desempeño para que el error no vuelva a repetirse, para que el error no sea la rutina y no me convierta yo en un ser común, vulgar, desinteresado en sus hermanos.

Y si he fallado, debo reparar la falta cometida, desde cualquier punto de vista, -es por ello que trato, intento, pretendo perfeccionarme, soy masón-, debo reconocer ante mis hermanos los errores, -grandes o pequeños-, y lo más importante, nunca debo dañar a nadie, a ningún ser viviente, menos a un hermano, de manera deliberada, ese es uno de los más grandes crímenes que ningún masón puede cometer.

Las fallas, errores o cualquier otro tipo de daño que se hubiese podido cometer, de forma intencional, deliberada, con el afán de dañar a cualquier otro ser, y peor a un hermano, constituyen crímenes imperdonables. En todos los grados se me ha enseñado a ayudar, a ser fiel y leal. No se debe continuar manteniendo a ese falso hermano dentro de la casa. Quien ha fallado una vez, probablemente merecería una segunda oportunidad, si sale adelante, debe ponérsele en varias pruebas de valor y de valía. Quien pierde esa segunda oportunidad, va a errar siempre, debe ser alejado, nunca más incluido; debe ser merecedor del escarnio y del repudio.

LA SABIDURÍA Y LA RIQUEZA DE LA CEREMONIA.-

Es una de las más bellas ceremonias de las que un masón puede participar. Sin duda alguna otras ceremonias podrían ser de mayor agrado de los hermanos, sin duda alguna existen otras ceremonias que podrían ser de más agrado para mí, pero ese será visto en su adecuado momento.

Ya de entrada, al comenzar los trabajos del grado, el Primer Gran Vigilante manifiesta: “….traigo conmigo un corazón lleno de Amor a la virtud….” Con lo cual se me otorga un sosiego total del alma y del cuerpo, estoy en casa nuevamente, tal vez no es el mismo edificio de construcción física, -que sí lo es-, pero estoy en el hogar de mis ancestros y rodeado de mis hermanos. Nada malo puede pasarme.

Más adelante, comulgo con todos mis comemos todos el pan que simboliza la unidad del todo con la luz divina, la entrega voluntaria y desinteresada que Jesús realizó para la expiación de nuestros pecados, la cena en que todos seremos integrados en una sola celebración de paz y de amor. Compartimos también el vino, de una sola copa, todos en armonía, recreando aquella escena única de nuestro salvador que cede su sangre para lavarnos y hacernos dignos de nuestro Padre Espiritual.

Antes de finalizar la Ceremonia, el Segundo Gran Vigilante demuestra el compromiso del grado: “…..pacté una Alianza con la virtud y con los virtuosos…..”, y reafirma ese compromiso mostrando la prueba en forma de un anillo de oro, símbolo de la eternidad y de amistad inquebrantable. Es un juramento inquebrantable, es la eternidad que se simboliza en un objeto físico, sin principio y sin final. “Virtus junxit, mors non separabit”. No necesito explicarme más porque la emoción me embargaba en ese momento y me embarga en el momento de escribir estas letras porque algunos de los más queridos se han adelantado a la última morada, donde seguramente nos volveremos a reunir.

CONCLUSIONES.- Todo lo que he podido escribir, no es sino el pálido reflejo de lo que la grandiosidad de esta bella ceremonia encierra, y más aún, la grandiosidad de este grado.

No sin motivo se le denomina Grande, Elegido, Perfecto y Sublime masón, porque he logrado pactar un compromiso para con todos mis hermanos: ayuda, gratitud, desinterés, entrega, lealtad, consideración, respeto y sobre todo la capacidad de trascender más allá de la muerte, por la unidad espiritual que se ha denotado.

Dejo aquí mis conclusiones finales, como una reafirmación de amor y unidad inquebrantable para con mis hermanos, ms amigos y todos los seres que necesiten del apoyo y del empuje de la masonería.

Gracias,

Homenaje a GABRIEL ÁNGEL ARCE NOVILLO, quién mora en el O:. E:.

Rafael Alberto Valdivia Vildoso

 

Bibliografía.-

1.- LITURGIA DEL GRADO CATORCE, Supremo Consejo para Bolivia. 2014. Bolivia.

1.- MANUAL DEL GRAN ELEGIDO, Lavagnini Aldo, editorial Kier, 2003, Bs.As., página 140.

3.- es.wikipedia.org/wiki/virtudes

Portada, XIVº
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